domingo, 14 de octubre de 2012

Rain

Mis pies tocaron el suelo. Comenzó la travesía. El lugar, era inexplicablemente hermoso, bueno en realidad si podría explicarlo: el cielo azul, un horizonte no visible a causa de unos arboles enormes cuyas ramas abrazaban el tibio sol de la mañana sureña y un camino lodoso, sin embargo estas son solo palabras de lo poco que me acuerdo del lugar físico, con lo único que me quedé fueron las sensaciones que aún hoy de solo recordarlas se me anuda la garganta de melancolía. Tomó mi mano sin tomarla, conversamos sin conversar, nos conocimos sin conocernos. Dicen las personas que los niños son la maldad encarnada, los seres mas egoístas que pisan la faz de la tierra con un proceso de descentración del amar casi nulo, ¿se acuerdan cuando se encariñaban con alguien solo porque les hizo un regalo hermoso?, así me sentí yo aquel día, pero no fue algo material, el cariño surgió de inmediato al darme cuenta de lo parecidas que eramos al disfrutar lo mismo, sin hablar, solo al mirarnos y sonreír nos dimos cuenta de la conexión que tanto hablaban nuestros ancianos. Siempre te estaré agradecida por ese regalo, siempre. Seguí sus pasos a través de los arboles por el sendero que ni la misma lluvia que había azotado aquellas tierras la noche anterior había logrado borrar, ¿o era quizás que su corazón ya sabia de memoria esos parajes?. Llegamos a un puente recuerdo, agua cristalina corría rauda bajo mis pies, me agité. Dicen que las cosas que te cuestan mas las valoras mas, y bueno, cumpliendo con esta regla lo que siguió fue definitivamente mas difícil, pero alzar la mirada y ver a lo lejos nuestro destino me lleno de energías. Finalmente llegamos a un claro, mis ojos se humedecieron y mi voz se apagó, pero poco importaba esto, como dije anteriormente, lo material no importaba, lo físico no importaba, las palabras estaban demás, eran un estorbo. Nos subimos a unas rocas para admirar el panorama y ahí, cuando creía que no podía existir sensación maravillosa me dijo: "Ve, camina por las rocas, acércate"...

Últimamente mi mente se nubló, se agotó. No hay pena más grande que aquella que vas guardando, que cava en lo mas profundo de ti un agujero donde arroja todo lo malo que ha pasado para llenarlo con más vacío  Y esto no hace nada mas que eso, llenarse con más, más y más vacío. De pronto no hay lagrimas que llorar, sabes que algo anda mal, pero al intentar explicarlo buscas y no encuentras nada mas que vacío. En algún momento me obligué a no creer en la magia, a pesar de decir en el pasado que ella era lo que me mantenía viva. Bueno, por mas que lo quiera negar, para mi esta existe, y es la que me sigue manteniendo cuerda día tras día. Y ¿qué es la magia? sería difícil explicarlo, pero considero que se resume perfectamente en amar. Ese día del bosque culminó conmigo de pie en una roca, al pie de una cascada, empujada por el aire y la lluvia furiosa que despedía el agua al golpear las rocas al fondo. Creo que es una de las pocas oportunidades en mi vida que me había sentido tan viva, y eso no es nada mas que magia, magia que provenía directamente de la tierra. No puedo decir cuanto aprecio le tengo a quien me dio aquel regalo. Desde aquel momento que tengo un refugio, o mejor dicho se sumó a otros de mis refugios como lo son los labios de mi amado, los brazos de mi madre. Esta es magia de la tierra, amor de la tierra. Por muy perdida que me encuentre, se que hay un camino que recorrer en mis recuerdos que me llevaran a aquel lugar.

Quiero llorar, no hay lagrimas; quiero gritar, no tengo fuerzas... ¿Sigues ahí?