Siempre he pensado que escribir, dibujar, pintar, danzar… En
fin, desarrollar algún arte te da alas para volar y alcanzar aquellos rincones recónditos
de nuestra imaginación. La mente es un gran valle, el cual recorres muchas
veces en búsqueda de alguna idea, a veces miras al cielo e intentas ver al sol
creyendo que podrás encontrar alguna a pesar de que sabes que te quemaras los
ojos y sufrirás. Y es que eso no lo entienden muchas personas, uno no se pude
forzar para escribir por ejemplo, las
ideas llegan como pájaros, a veces se acercan lo suficiente y por suficiente
tiempo como para que podamos contemplarlos y entenderlos, otras pasan tan
fugazmente que quedamos con esa sensación de sostener un suspiro al haber visto
algo maravilloso, y otras, bueno, lo que ocurrió en mi caso, camine mirando el
suelo por mucho tiempo, se hizo
invierno, los pájaros volaron en dirección al sol y este se escondió tras las
nubes. Pero esto cambio y una de las razones principales del porque escribo
nuevamente es que llegó a mi vida un motivo para tomar aire profundamente y
levantar la mirada. Llegó a mi vida alguien y junto con él, mi primavera.
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